Empecé por tus ojos, seguí por tus labios y ahí di unas vueltas. Mientras me hablabas yo sonreía, sonreía y movía mi cabeza. Creía que todo iba perfecto pero no me había dado cuenta de que ya hacía rato me había resbalado hasta tus tetas. Y te diste cuenta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario